El Ayuntamiento de Alcorcón ha aprobado el proyecto para la implantación de una Zona de Bajas Emisiones (ZBE) que, según el Gobierno local, no impondrá restricciones a los vehículos de los residentes.
La medida, exigida por la Ley de Cambio Climático y Transición Energética para ciudades de más de 50.000 habitantes, se aplicará únicamente al tráfico de paso más contaminante, es decir, a vehículos sin distintivo ambiental que no sean de Alcorcón.
La alcaldesa, Candelaria Testa, ha subrayado que “nuestra ZBE no va a tener ninguna restricción para los alcorconeros y alcorconeras”, y ha insistido en que no se implantará una “almendra central” restringida como han acusado desde la oposición.
La medida excluye de las restricciones a cualquier vehículo de residentes, sin importar su nivel de emisiones, y deja la aplicación de normativas específicas para no residentes con excepciones para 2030.
Desde la Concejalía de Transición Ecológica se defiende este modelo como una “transición ecológica justa”, “escalonada” y “planificada con criterios sociales”. Sin embargo, el anuncio se enmarca en un contexto en el que otras ciudades han optado por medidas más restrictivas, y puede generar dudas sobre la efectividad inmediata de la propuesta en la mejora de la calidad del aire.
A pesar de los esfuerzos en movilidad sostenible —como ayudas a la movilidad eléctrica o nuevos carriles bici—, el modelo aprobado evita imponer límites a los vecinos, lo que el propio Ayuntamiento considera una diferencia respecto a otras ZBE cuestionadas judicialmente por su dureza.
El proceso, según el Consistorio, se ha trabajado con participación ciudadana y abre ahora una fase de información pública para recibir aportaciones antes de su aplicación definitiva.

