«El Partido Popular ha decidido instalarse en una estrategia política que roza lo grotesco: denunciar la tasa de basuras como si fuera una imposición ajena, cuando su propio historial legislativo demuestra exactamente lo contrario. Lo que hoy critican en Alcorcón, lo facilitaron, lo permitieron o incluso lo impulsaron ayer en Europa, en el Congreso y en Madrid.
Porque conviene recordar algunos hechos incómodos que desmontan el relato victimista del PP.
En primer lugar, la actual tasa de residuos no surge de la nada ni es un capricho de ningún gobierno local. La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados para una economía circular transpone una directiva europea aprobada en 2018 que obliga a que los costes de gestión de residuos se repercutan en forma de tasa municipal. Y en ese marco europeo, el Partido Popular no solo no se opuso, sino que participó en la construcción de esa política comunitaria, junto al PSOE, que introduce el principio de “quien contamina paga”.
Pero aún más revelador es lo ocurrido en España durante la tramitación de esa ley. Lejos de la imagen de oposición frontal que hoy intenta proyectar, el PP no votó en contra del núcleo de la norma y, de hecho, permitió su avance parlamentario. Más aún, cuando VOX presentó una enmienda a la totalidad para tumbar la ley y evitar la implantación de esta tasa, el Partido Popular no se alineó con esa posición.
Es decir, el PP tuvo la oportunidad política clara de frenar la ley que hoy critica… y no lo hizo.
Las actas del Congreso y las votaciones oficiales reflejan con claridad ese posicionamiento ambiguo pero decisivo. En la sesión parlamentaria de marzo de 2022, la ley siguió adelante en un contexto en el que el PP no lideró ningún bloqueo efectivo a su aprobación.
A esto se suma una evidencia aún más incómoda para el discurso actual del PP madrileño: antes incluso de que existiera la ley estatal, ya se defendía la implantación de instrumentos económicos ligados a los residuos desde el propio gobierno regional del PP.
Ahí está el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid de 2018. En ese documento, se planteaba explícitamente promover tasas vinculadas a la generación de residuos y estudiar su implantación por parte de las entidades locales. Desde mayo de 2019, bajo el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, en la Consejería de Medio Ambiente se continúa con este procedimiento (BOCM, Estrategia de Gestión Sostenible de los Residuos 2017-2024).
No es una interpretación: es un hecho documental.
El texto recoge que se impulsaría la implantación de tasas basadas en la generación de residuos tras analizar experiencias nacionales e internacionales. Es decir, el mismo instrumento que hoy el PP denuncia como un “tasazo” ya formaba parte de su propia hoja de ruta política hace años.
Por tanto, hay dos problemas para los vecinos de Alcorcón:
1- El problema de la tasa.
2- El problema del relato de la mentira.
Hoy vemos a dirigentes del PP en municipios como Alcorcón rasgarse las vestiduras contra una medida que:
• Nace de una directiva europea que su propio espacio político apoyó,
• Se desarrolla en una ley estatal que no bloquearon,
• Y ya estaba contemplada en sus propias estrategias de gobierno años antes.
Mientras tanto, la realidad es tozuda: la propia ley obliga a los ayuntamientos a cubrir el coste real del servicio de residuos mediante tasas específicas.
Y eso explica por qué municipios gobernados por el PP también han aplicado este tipo de tributos, aunque ahora intenten presentarlos como una imposición externa.
El caso de Alcorcón no es una excepción. Es un ejemplo más de una estrategia política basada en negar lo que se ha hecho y criticar lo que se ha permitido. El problema es la tasa de basuras, el problema es el cinismo y el problema es la mentira. Y estos tres problemas son la especialidad que abandera el Partido Popular en Alcorcón. Por eso, y por muchas otras cosas, solo queda VOX”, recalca Pedro Moreno Gómez, concejal y portavoz de VOX en Alcorcón.
