Cinco años después de la pandemia, TresAguas ya no presenta la misma imagen que antes de 2020. El centro comercial continúa abierto y mantiene actividad, pero su paisaje comercial ha cambiado de forma evidente: algunas marcas reconocibles han desaparecido, determinados locales permanecen cerrados y el ocio y la restauración ocupan cada vez más espacio.
TresAguas no está vacío, pero atraviesa un momento delicado.
Menos grandes marcas y más locales cerrados
Uno de los principales síntomas de esta transformación está en la oferta comercial. Durante los últimos años han desaparecido establecimientos de firmas conocidas como Roberto Verino o Desigual, según recogen distintas informaciones y comentarios de usuarios del centro.
Las reseñas publicadas por visitantes también apuntan a una sensación de pérdida de actividad. Algunos usuarios señalan la existencia de numerosos locales cerrados y lamentan la desaparición de tiendas que durante años formaron parte de la identidad del complejo.
El resultado es una imagen muy diferente a la que ofrecía TresAguas antes de la pandemia: menos grandes nombres del comercio tradicional y más espacios que necesitan ser ocupados o reconvertidos.
El ocio gana terreno frente a las compras
Ante este escenario, TresAguas ha reforzado su apuesta por el ocio, la restauración y las experiencias.
El Estado de Información No Financiera 2024 de MERLIN Properties, propietario del centro, recoge la incorporación durante ese año de nuevos operadores en TresAguas como Homa, Normal, TGB, Tramas+ y Sweet Space. El propio informe presenta estas incorporaciones dentro de la estrategia de consolidación y ampliación de operadores de la compañía.
La renovación de la oferta evidencia que el centro continúa buscando fórmulas para atraer visitantes, pero también refleja un cambio en el modelo: ya no basta con las tiendas para generar tráfico.
Restaurantes, actividades familiares, eventos y propuestas de ocio se han convertido en elementos cada vez más importantes para conseguir que el público acuda y permanezca en el complejo.
Una afluencia que no cuenta toda la historia
Los datos generales de MERLIN muestran que la compañía está intentando recuperar y modernizar su cartera de centros comerciales. Según su Estado de Información No Financiera 2024, durante ese ejercicio las afluencias de su cartera de centros comerciales aumentaron un 5% y las ventas un 10,7%, situándose por encima de los niveles previos a la pandemia.
Pero el propio informe no ofrece una serie específica de visitantes de TresAguas durante los cinco años posteriores a la COVID, por lo que ese crecimiento no puede atribuirse directamente al centro de Alcorcón.
Lo que sí puede observarse sobre el terreno es una transformación evidente. El problema de TresAguas no se reduce únicamente al número de personas que atraviesan sus puertas, sino a qué encuentran cuando lo hacen. La desaparición de operadores tradicionales, los locales cerrados y el creciente protagonismo de la restauración y el ocio dibujan un centro que necesita reinventarse para mantener su atractivo.
De centro comercial a espacio de ocio
La evolución de TresAguas encaja con un cambio general del comercio presencial: los centros comerciales ya no compiten únicamente por sus tiendas, sino por ofrecer una experiencia completa.
En TresAguas, esa transformación resulta especialmente visible. Allí donde antes el principal reclamo eran las compras, ahora ganan peso las actividades familiares, la restauración, el entretenimiento y nuevas propuestas destinadas a generar tráfico.
La llegada de operadores especializados en ocio y experiencias y la búsqueda constante de nuevas actividades apuntan en esa dirección. El visitante puede seguir acudiendo al centro, pero cada vez tiene más motivos para hacerlo sin necesidad de entrar en una tienda.
Un centro que intenta evitar el desgaste
La situación no significa que TresAguas haya dejado de tener actividad. Continúan llegando nuevos operadores y el centro mantiene una programación destinada a atraer público.
Sin embargo, la necesidad de renovar continuamente su oferta pone de manifiesto la dificultad de conservar el atractivo de un modelo comercial que ha cambiado profundamente desde la pandemia.
La pérdida de determinadas marcas, los espacios comerciales sin ocupar y el aumento del peso de la restauración y el ocio dejan una pregunta sobre la mesa: ¿está TresAguas adaptándose a una nueva realidad o intentando compensar la pérdida de fuerza de su antiguo modelo comercial?
Cinco años después de la pandemia, la imagen del centro es la de un complejo que sigue buscando su sitio en un mercado diferente.
TresAguas sigue recibiendo visitantes, pero ya no es el mismo centro comercial. Y sus pasillos, sus tiendas y su nueva apuesta por el ocio son el reflejo más visible de ese cambio.

