Raquel Rodríguez, de «tránsfuga» a recompensada: el Gobierno local de Alcorcón cede al juego de intereses

Vox anuncia una querella contra la alcaldesa por presunta prevaricación y malversación

por Redacción
Raquel Rodríguez ESMASA Alcorcón

La política municipal en Alcorcón ha cruzado una línea más en su particular travesía por el descrédito.

Raquel Rodríguez, la concejala no adscrita que fue expulsada del Gobierno municipal y tachada de “tránsfuga” por sus excompañeros de Ganar Alcorcón, ha sido premiada ahora con un puesto en el Ejecutivo local y un sueldo público, como quedó acreditado en la última sesión plenaria.

El giro es tan abrupto como bochornoso. Hace apenas unas semanas, Ganar Alcorcón exigía su dimisión, su acta y la aplicación del pacto antitransfuguismo.

Hoy, tragan saliva y votan junto a ella para incorporarla de nuevo al Gobierno. Una operación que, según denunció en redes el portavoz de Vox en Alcorcón, Pedro Moreno, supone “un gobierno en descomposición” y un posible “delito de prevaricación y malversación”, que su formación llevará ante los tribunales.

La excusa oficial es que Rodríguez asume “especiales responsabilidades” al frente de ESMASA, la empresa pública de limpieza.

Lo paradójico es que llegó a la presidencia gracias al respaldo del PP y Vox, usando su voto de calidad tras un empate.

Luego, pactó con la alcaldesa y Ganar Alcorcón para revocar el nombramiento, quedarse como vicepresidenta pero con todos los poderes. A cambio, Ganar colocó en la empresa a su propio portavoz, David López.

El caso ha dejado al descubierto una clamorosa contradicción entre los discursos éticos que invocaban principios y la práctica política donde prima el interés por mantener sueldos, cargos y estabilidad de Gobierno a cualquier precio.

La misma concejala que supuestamente “traicionó” a sus propios compañeros ahora es integrada como aliada imprescindible para mantener el control del Ejecutivo que, de otro modo, quedaría en minoría.

El mensaje que se lanza a la ciudadanía es claro: la moral política es papel mojado cuando el sillón, el coche oficial y el sueldo público están en juego.

Y mientras los partidos de gobierno callan y se alinean con quien repudiaban, la oposición carga contra un escándalo que ya huele a querella.

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