Ratonera en Tresaguas: El caos del Parking y la falta de seguridad indignan a Alcorcón

La gerencia del centro comercial mantiene clausuradas varias plantas del aparcamiento para recortar costes mientras los conductores sufren una oleada de robos

por Pablo Fúster

Los clientes del Centro Comercial TresAguas en Alcorcón están sufriendo este verano retenciones kilométricas y una oleada de robos en los aparcamientos debido al cierre deliberado de plantas y a los recortes en seguridad privada aplicados por la gerencia. Esta situación de desprotección ha desatado quejas vecinales masivas durante los fines de semana de máxima afluencia.

Cierre de plantas para recortar costes

Ir a pasar una tarde de ocio al Centro Comercial TresAguas se ha convertido para muchos vecinos en una pesadilla de movilidad. La principal indignación de los usuarios se concentra en el aparcamiento subterráneo, donde los conductores denuncian que la gerencia mantiene clausuradas de forma habitual varias zonas y plantas enteras del estacionamiento.

El motivo detrás de esta polémica medida responde a un agresivo recorte de costes en mantenimiento, iluminación y limpieza por parte de la empresa multinacional gestora. El resultado es dantesco: cientos de vehículos quedan atrapados en los viales internos durante más de una hora para intentar salir. Las retenciones provocan pérdidas de tiempo intolerables y una peligrosa acumulación de gases contaminantes en un recinto cerrado que pone en riesgo la salud de las familias.

Robos bajo el amparo de la falta de vigilancia privada

Al caos circulatorio se le suma otra problemática delictiva que afecta directamente al bolsillo de los ciudadanos. El parking de TresAguas se ha convertido este verano en un objetivo prioritario para las bandas de ladrones. Son numerosos los clientes que, al regresar a sus coches tras realizar sus compras, se encuentran con las ventanillas rotas y el interior desvalijado.

Los afectados señalan directamente la alarmante escasez de personal de seguridad privada contratado por el propio centro comercial. A pesar de los beneficios que genera el complejo, la inversión en vigilantes que patrullen las plazas de aparcamiento es a todas luces insuficiente. Ante esta oleada de hurtos, la propiedad de TresAguas prefiere mirar hacia otro lado y eludir su responsabilidad, dejando a los clientes completamente vendidos.

Los vecinos de Alcorcón lo tienen claro: si el centro comercial quiere ganar dinero a costa de los ciudadanos, debe empezar por respetarlos, abrir el cien por cien de sus plazas de parking y garantizar, con sus propios fondos privados, la seguridad de sus instalaciones.

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