En un acto celebrado este pasado sábado en Alcorcón, VOX presentó su campaña Madrid Sur en Pie, en la que distintos representantes de la formación trasladaron un mensaje centrado en la recuperación de la seguridad, la defensa de la “patria” desde los barrios y la crítica frontal al bipartidismo.
El evento sirvió para escenificar la estrategia del partido en el sur de Madrid, con intervenciones cargadas de referencias simbólicas y apelaciones directas al votante de clase trabajadora.
Pedro Moreno, concejal y portavoz de VOX en Alcorcón, abrió el acto señalando que «hay algo que está cambiando» en el ambiente político. Afirmó que su partido “gobernará Alcorcón, la Comunidad de Madrid y España”, y utilizó como metáfora la fuente deteriorada de la plaza de Orense para ilustrar el estado actual del municipio. «Esa fuente volverá a dar agua», prometió, como símbolo del despertar del municipio.
Desde una perspectiva de seguridad ciudadana, Samuel Vázquez, portavoz nacional del área, alertó sobre la transformación del sur madrileño en las últimas dos décadas. Comparó la calma de su época como agente policial con la situación actual, dominada —según su diagnóstico— por “ocupas ilegales, narcopisos y bandas”. Propuso medidas como la revocación de la nacionalidad a delincuentes nacionalizados y criticó las políticas migratorias impulsadas por el bipartidismo y apoyadas por ONGs.
María Ruiz, diputada y responsable de organización, centró su intervención en los valores tradicionales, identificando la “patria” con la familia, la infancia y el entorno local. Denunció la “suplantación de lo nuestro por lo de fuera” y subrayó que defender los barrios es una obligación moral para preservar la identidad colectiva.
En el cierre del acto, Isabel Pérez Moñino, portavoz en la Asamblea de Madrid, elevó el tono crítico contra la izquierda y el Partido Popular. Arremetió contra el silencio mediático ante casos de yihadismo y defendió la expresión «limpiar Madrid Sur de criminales», pese a las críticas recibidas. Reivindicó con ironía el apelativo de “derecha poligonera”, atribuido por sus rivales, como símbolo de cercanía al trabajador común y de orgullo de clase.
VOX reafirmó así su intención de disputar el voto del sur madrileño con un mensaje directo, identitario y centrado en la seguridad, la familia y el rechazo a las élites políticas tradicionales.

