La tensión estalla en ESMASA. Varios trabajadores de la empresa pública de limpieza de Alcorcón han lanzado un comunicado anónimo en el que exigen la dimisión inmediata de Raquel Rodríguez, tras hacerse con la presidencia del Consejo de Administración de ESMASA con el respaldo de PP y Vox. El nombramiento, ocurrido el pasado 3 de junio, ha encendido todas las alarmas entre la plantilla.
“Ponen en riesgo nuestro futuro y el de la empresa pública”, denuncia el escrito. En él, los empleados señalan a Raquel Rodríguez de anteponer ambiciones personales al interés general, y alertan de una posible deriva privatizadora amparada por quienes “ya intentaron desmantelar ESMASA en el pasado”.
Pero las críticas no se quedan ahí. El comunicado también apunta contra los sindicatos CGT y UGT, a quienes acusan de “ponerse de perfil” durante la votación que permitió a Rodríguez asumir el cargo. La abstención de las centrales sindicales fue clave para el giro en la dirección de la empresa, algo que ahora genera un profundo malestar entre la plantilla.
“No vamos a permitir que la derecha meta sus manos en nuestros puestos de trabajo”, advierten los trabajadores, quienes además denuncian amenazas de despido por parte de la nueva dirección. El temor a represalias ha obligado a los firmantes a mantenerse en el anonimato.
Desde la muerte del anterior presidente, Jesús Santos, el Consejo de Administración no ha renovado el cargo de forma transparente, según denuncian los empleados. En su lugar, acusan a Raquel Rodríguez de aprovechar la situación para hacerse con el control gracias al respaldo de la derecha local, en una maniobra que califican de “asalto”.
La formación Ganar Alcorcón ya había exigido a Rodríguez que entregara su acta y activó el pacto antitransfuguismo tras calificarla de tránsfuga. Además, la acusó públicamente de chantajes políticos, después de una polémica reunión con la alcaldesa socialista Candelaria Testa.
La plantilla, por su parte, reclama a los sindicatos que “hagan su trabajo” y presionen para que ESMASA recupere la normalidad, lejos de las decisiones impuestas por quienes intentaron desmantelar la empresa en el pasado.
