El Gobierno Local de Alcorcón se pliega a Raquel Rodríguez, la concejala no adscrita

La alcaldesa dicta una resolución en la que le otorga un sueldo a la concejala no adscrita y la incluye en el Gobierno Local

por Redacción
El Gobierno Local de Alcorcón se pliega a Raquel Rodríguez

Hasta hace apenas unas semanas, Ganar Alcorcón no escatimaba calificativos: llamaban a Raquel Rodríguez “tránsfuga”, pedían su dimisión y que devolviera su acta de concejala—además de exigir a la alcaldesa Candelaria Testa la activación del pacto antitransfuguismo para despojarla de competencias y retribución. Afirmaban con contundencia: “No aceptamos chantajes de nadie”.

Sin embargo, la situación ha dado un vuelco. Ahora, esa misma alcaldesa que la expulsó del Gobierno Local, a través de una proposición ha decidido de nuevo que Raquel Rodríguez vuelva a formar parte del Gobierno municipal y ejerza como responsable de ESMASA, percibiendo un sueldo público “por el desempeño de especiales responsabilidades”. En esta empresa accedió al cargo de presidenta gracias al respaldo de PP y Vox en el Consejo de Administración, imponiendo su voto de calidad tras un empate 3–3, aunque después haya llegado a un acuerdo con la alcaldesa y sus excompañeros de Ganar Alcorcón para hacer una Junta de Accionistas con revocar ese nombramiento, volviendo a ser vicepresidenta pero eso sí, con todos los poderes, a la vez que entraba de Consejero en la empresa pública David López, cabeza visible de Ganar Alcorcón.

Intereses por encima de principios

Este movimiento no solo contradice las exigencias previas de Ganar Alcorcón sino que anula su petición de colocar a un representante suyo en el cargo como pleno responsable de la empresa pública, lo cual formaba parte de su pacto de gobierno con el PSOE de Alcorcón. Ganar Alcorcón pierde credibilidad, además de la empresa pública ESMASA. La maniobra se interpreta como un claro ejemplo que tiene conservar el poder y el sustento político en la toma de decisiones, por encima de ideales o ética política.

Rodríguez, por su parte, defiende su nombramiento como un compromiso institucional: asegura que actúa por responsabilidad hacia ESMASA y mantiene una postura de apoyo al gobierno progresista. Según Ganar Alcorcón, en cambio, se trataba de un “asalto político” que rompía el pacto antitransfuguismo.

Un gobierno en minoría sin la concejala no adscrita

La expulsión de Rodríguez dejó en minoría al gobierno municipal —compuesto por PSOE, Ganar Alcorcón y Más Madrid— lo que generó un escenario de inestabilidad política. Estas maniobras para controlar ESMASA tensionan aún más al Ejecutivo: las fuerzas políticas como PSOE, Ganar Alcorcón y Más Madrid se mantienen en un bloque heterogéneo que debe convivir con la concejal no adscrita por puro interés político, puesto que hasta hace no mucho, Ganar Alcorcón insistía en que Rodríguez debía abandonar su acta, acusándola de aprovecharse de las instituciones y perjudicar la confianza ciudadana. Su portavoz, David López, advertía que la operación de poner como presidenta de ESMASA a Raquel Rodríguez ponía en peligro el futuro de ESMASA y acusaba a PP y Vox de respaldar un pacto contrario al espíritu del pacto antitransfuguismo. Hoy todo eso se ha olvidado.

¿Dónde quedan los principios?

Este episodio deja al descubierto cómo posicionamientos firmes en defensa de la moralidad y la coherencia pueden dar paso a pactos que contradicen dichos principios cuando toca preservar cargos, sueldos públicos, poder o estabilidad política. Aquellos que criticaban a Rodríguez por su supuesta traición, ahora aceptan que se la integre en el Gobierno y se la recompense con un salario público, sin que forme parte de ningún partido con representación ni respaldo ciudadano directo.

En definitiva, este caso plantea una pregunta incómoda: ¿hasta qué punto los políticos están dispuestos a renunciar a sus propios discursos éticos para asegurarse un apoyo puntual o mantener una estructura de poder con sus sueldos públicos? Para Pedro Moreno, portavoz de VOX en Alcorcón, está más que claro: disfrutar de un chófer y un vehículo municipal bien vale mirar para otro lado.

 

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