La formación municipalista Ganar Alcorcón atraviesa su momento más crítico desde que entró en las instituciones. Las diferencias internas han desembocado en una fractura sin precedentes entre sus concejales, que ya se dividen en dos bandos claramente enfrentados.
Por un lado, David López y Miriam Benítez han sido designados como los nuevos dirigentes del proyecto por una reciente asamblea. Por otro, Raquel Rodríguez, actual concejala de Cultura, ha alzado la voz contra lo que considera un proceso irregular, cargado de opacidad y exclusión.
Rodríguez no ha escatimado en críticas y, en un vídeo difundido en sus redes, ha calificado la asamblea como una “asamblea sin garantías, celebrada en la sede de un partido político donde muchas compañeras ni siquiera pudieron participar”. En sus palabras, no se trató de un proceso abierto ni legítimo, sino de un intento por consolidar una dirección a espaldas de la pluralidad del proyecto.
“¿Vamos a dejar que unos pocos decidan por todas? ¿Vamos a entregar un proyecto a la lógica de los pasillos y los egos?”, se preguntaba Rodríguez, en un mensaje directo a sus compañeros de bancada. La concejala ha ido aún más allá al acusarles de querer “privatizar la política”, en un reproche demoledor que deja patente la profundidad de la crisis.
La asamblea en la que fueron nombrados sus hasta el momento compañeros como dirigentes del partido «es ilegal», sentencia Rodríguez, quien ha pedido expresamente no “legitimar una estructura de poder cerrada y excluyente”.
Por esas razones, Raquel Rodríguez llama a la participación abierta de una nueva asamblea, el próximo 22 de junio a las 11h en el Centro Cultural Margarita Burón.
El cuarto concejal del grupo, Carlos Carretero, permanece en silencio. No ha realizado declaraciones públicas sobre el conflicto, aunque fuentes consultadas por LA GACETA DE ALCORCÓN aseguran que está valorando abandonar la política activa, lo que ahondaría más la crisis en el partido político.
La ruptura deja a Ganar Alcorcón en una situación de inestabilidad que podría tener consecuencias tanto dentro del Ayuntamiento como en el futuro del propio proyecto municipalista. Lo que hasta hace poco era un grupo cohesionado y combativo, dirigido por el fallecido Jesús Santos, ahora se enfrenta a una crisis de liderazgo, representatividad y confianza interna, con una parte de sus miembros denunciando abiertamente prácticas que consideran contrarias a los principios democráticos y participativos que les llevaron al consistorio, mientras la otra parte defiende la legalidad de los procesos y la falsedad en las acusaciones de falta de transparencia de la otra.
Mientras tanto, la ciudadanía de Alcorcón asiste con preocupación a una nueva muestra de fragmentación en las fuerzas del cambio. La pregunta ahora es si Ganar Alcorcón será capaz de recomponerse o si esta ruptura marcará el principio del fin del proyecto tal y como se conocía.
