“Cuando un pueblo pierde su esencia, deja de existir”

Entrevista a Vicente One More Time, Dj, productor, locutor y empresario

por Redacción

Vicente «One More Time» (Vicente López González, Lugo, 1968) es mucho más que un referente de la música electrónica; es un pilar de la historia nocturna y social de Alcorcón,. Desde sus inicios en una pequeña bodeguilla hasta convertir la sala IN en una leyenda que marcó a toda una generación en el sur de Madrid, su trayectoria ha sido una constante evolución. En esta entrevista, el DJ y empresario reflexiona sobre la libertad y el talento creativo de los años 90, su actual faceta como comunicador o su compromiso social. Con la franqueza que le caracteriza, analiza la situación política de su municipio, la pérdida de la esencia local y su firme intención de «enseñar las heridas» para intentar cambiar las cosas en el pueblo que le dio todo.

Pregunta: Tu nombre artístico suena en toda España, pero buena parte de tu historia empieza en Alcorcón. ¿Qué significó la mítica sala ‘In’?

Respuesta: Yo llego a Alcorcón cuando tengo 4 años, entonces voy al cole en Alcorcón, voy al instituto en Alcorcón y me voy a la mili cuando estoy viviendo en Alcorcón. A la vuelta de la mili, lo único que aprendo es a poner cafés y monto una bodeguilla en Alcorcón, la Bodeguilla del 20, que era un chiringuito de nada de ni siquiera 25 metros. Ahí me doy cuenta de que vendía los botellines a nueve pesetas, mientras que en un pub, por el mismo botellín, cobraban 50; entonces vi que algo estaba haciendo mal. Había un pub que funcionaba mal en la calle San José y me lo traspasaron. Monté el Anclas y ahí es donde de verdad empieza la historia, porque estuvo diez años abierto y se convirtió en el discobar más famoso de Alcorcón y de la periferia de Madrid. Empezaron a venir futbolistas y gente importante que, en vez de quedarse en Madrid, venía a Alcorcón.

P: ¿De qué época estamos hablando exactamente?

Respuesta: Estamos hablando de los años 90. En esa época, el alcalde que había —del que prefiero no decir el nombre para no ponerme nervioso— decía que no quería ruido en el pueblo y que, si queríamos tener música hasta las tantas, había que irse al polígono. Ahí es donde se lió parda porque se montaron 50 y tantas discotecas en el polígono Urtinsa. De esas 50, yo tenía cinco: el In, el Manaus, el Home… al final la que más nombre tuvo fue In porque nos movíamos con música electrónica y se convirtió en una leyenda tras 15 años abierta. Todavía hoy, el pasado 3 de enero, metimos a 4000 personas en la Cubierta.

P: Se convirtió en una sala mítica y marcó el principio de una generación en todo el sur de Madrid. ¿Cómo era el ambiente musical y social de entonces?

R: En los principios de los 90 prácticamente estábamos despertando de una dictadura todavía. La gente tenía ganas de vivir, de divertirse, de libertad y de bailar hasta las 8 de la mañana. Eso tenía sus pros y sus contras porque los políticos no hacían bien las cosas, algo que no es nuevo. Yo he vivido en mis propias carnes lo que es tener políticos corruptos y policías delincuentes; eso siempre ha existido, lo que pasa es que ahora nos llega mejor la información. El espíritu era vivir a tope y la música de los 90 fue la mejor época de la música de baile. Hoy sigues bailando temas de los 90, pero no te ponen un tema de 2008 porque la música de los 90 sigue siendo rentable y hubo mucho talento creativo en ese periodo.

P: Vosotros fuisteis precursores de ese estilo que ahora las nuevas corrientes intentan adaptar, ¿no?

R: Exactamente. De hecho, en las nuevas corrientes como el hardtechno, están utilizando los mismos sonidos, combos y sintetizadores que usábamos en los 90; no hay nada nuevo, se intenta repetir lo que funcionó. Yo a veces tengo trifulcas en redes porque me gusta decir la verdad y creo que me he ganado el derecho a decir lo que me salga de las pelotas, aunque eso a lo mejor haga que no me vaya mejor de lo que me va.

P: ¿Llegaste a pinchar en otras cabinas de la zona sur además de Alcorcón?

R: En aquella época solo pinchaba en mis locales; salía mucho fuera de Madrid, pero no me interesaba pinchar cerca de mi casa porque para eso ya tenía mis sitios. Luego sí, he sido residente de Fabrik durante 10 años y sigo teniendo sesiones.

P: Desde esa posición en cabina durante tantos años, ¿qué dirías que ha cambiado más en el público?

R: La época de los 90 a nivel musical fue la hostia, pero a nivel drogas también. Fue una época importante que pasará a la historia, pero también empezó a llegar de todo y mucha gente se perdió por el camino si no supo controlarse. Otra diferencia es el nivel económico: en los 90 los chavales tenían dinero y se gastaban la pasta de fiesta. Ahora, el poder adquisitivo de un chaval de 20 años no es el que era; por eso los 90 siguen siendo rentables, porque la gente de 40 o 50 años es la que todavía se puede gastar el dinero, mientras que los jóvenes de 20 o 30 tienen que seguir viviendo en sus casas porque no pueden comprarse una.

P: Después de tantos años de carrera, ¿qué sientes cuando vuelves a actuar?

R: Me lo sigo pasando muy bien porque he tenido poder de adaptación: cuando pincho para gente de 50 pongo música de los 90, y para chavales pongo música actual. Me he ido reciclando y ahora estoy en otros proyectos: sigo con la radio, hago podcast, he firmado con una productora para hacer documentales en Amazon y tengo un par de novelas que sacar. No me da la vida. Sigo trabajando y ahora me apetece hacer cosas que me satisfagan personalmente. Doy charlas a chavales que quieren ser DJs para intentar que no se pierdan o se droguen, y también doy charlas en cárceles para presos. Son cosas que me aportan más a nivel personal que económico.

P: Uno de esos proyectos es el Ciudadella Fest en Alcorcón. ¿Cómo va eso?

R: Es muy complicado a nivel político. Los políticos no colaboran, solo ponen pegas y trabas, y al final lo que hacen es quedarse con tus ideas y llevarlas a cabo ellos, pero mal porque no saben. El primer año fue muy bien, el segundo no tanto, porque en vez de estar centrado en la promoción tienes que estar apagando fuegos de papeleos y burocracia. Yo entiendo de música y arte, pero si tengo que perder el tiempo buscando a un ingeniero para una plancha del mercadillo, se te quitan las ganas.

P: ¿Habrá edición en 2026?

R: Probablemente no sea en Alcorcón porque el tema político allí es muy difícil. Me gustaría hacer cosas por Alcorcón porque le debo mucho al pueblo; yo soy un artista internacional gracias a que el público de Alcorcón me apoyó durante años. Me gustaría devolverle al pueblo lo que me ha dado, pero para eso hay que meterse en política y no tengo claro que me apetezca lo que veo.

P: ¿No descartas entonces la vía política?

R: No lo descarto porque para cambiar las cosas hay que tener poder, y la única manera es la política. Lo que pasa es que no tengo tiempo para montar un partido independiente y no encajo con ninguno de los partidos que hay ahora. Tengo un problema: cuando abro la boca, los de derechas me llaman comunista y los de izquierdas me llaman facha.

Yo tengo cosas claras: cuando un pueblo pierde su esencia, deja de existir. Recuerdo Alcorcón cuando tenía 4 años y veía a los alfareros haciendo botijos y cántaros; eso era Alcorcón. Ni siquiera tenemos una escuela de cerámica municipal cuando deberíamos tener la mejor de Madrid. Al olvidarte de tus raíces te conviertes en una ciudad dormitorio con inseguridad en las calles. Antes había un orden; yo con 22 años en el Anclas sabía quién era el policía y quién el camello, pero había una estabilidad que se ha perdido. Se invierte dinero en cosas inútiles.

En Alcorcón por historia hay mucho talento, chicos que cantan rap o quieren ser DJs. Pero hoy, para tener un equipo mínimo, necesitas 7.000 u 8.000 pavos y así se te va la vocación. Todos los partidos me prometieron montar una escuela municipal de DJs y al final no han hecho nada. En Alcorcón siempre han gobernado PSOE o PP; los del PSOE han acabado muchas veces condenados y los del PP solo han hablado pero no han hecho nada. De hecho, al último que presentó el PP ni siquiera tenía vínculo con Alcorcón, y yo se lo dije: «aquí somos macarras, no puedes ir de pijo porque no te vas a comer nada».

P: La política municipal debería centrarse solo en las demandas de los vecinos, ¿no?

R: Exacto, la política municipal no tiene que ser de izquierdas ni de derechas, sino de lo que haga falta. Yo ahora vivo en Villaviciosa, pero paso la mayor parte del tiempo en Alcorcón porque allí tengo a mis amigos, clientes y fans. Sé lo que pasa porque estoy allí todos los días desde los 4 años. He visto que cuando un partido independiente gana en un municipio, suele repetir. Raquel Rodríguez (de Ganar Alcorcón / X por Alcorcón) me ayudó el primer año con el festival, pero creo que su formación está demasiado a la izquierda para mi punto de vista. Si tuviera que elegir ahora mismo, tendría que elegir los extremos porque a los del centro ya los conozco y no me ofrecen ninguna confianza. Hace falta un cambio radical.

P: Hablemos de Única FM. ¿Crees que la radio sigue siendo clave para la cultura electrónica?

R: Sí, aunque con Spotify e internet sea difícil mantener una radio independiente que no esté financiada por un gran grupo político. Pero soy un romántico; la radio es mágica porque puedes contar las cosas en el momento en que pasan. Satisface mucho que alguien en un atasco te escriba para pedirte una canción; al final somos un servicio público aunque no hablemos de política.

P: Para terminar, si tuvieras que resumir qué representa Alcorcón en tu vida con una frase, ¿cuál sería?

R: Me siento muy alcorconero. Nací en un pueblo de Lugo, en la Sierra del Caurel, pero me he criado en Alcorcón y estoy muy agradecido a su gente de a pie. Todos los días me saco fotos con la gente en cualquier esquina y si pudiera hacer cosas por ellos, las haría. Mi objetivo ahora, también con los documentales, es decir la verdad y no poner tiritas, sino enseñar las heridas. Seguiré haciendo música y pinchando mientras me lo pase bien. A nivel personal y artístico siento que ya he cumplido.

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