“La rutina en el Parque de Bomberos de Alcorcón nunca volverá a ser la misma”

Entrevista a Raúl Esteban, jefe del Servicio de Bomberos de Alcorcón

por Redacción

El jefe del Servicio de Bomberos de Alcorcón, Raúl Esteban, repasa su trayectoria en una entrevista con La Gaceta de Alcorcón marcada por la emoción y la vocación. Desde sus inicios en la construcción hasta su ingreso en el cuerpo en 1994, relata los momentos más duros y los más inspiradores de su carrera, destacando la pérdida de compañeros en acto de servicio así como el futuro proceso de integración en la Comunidad de Madrid.

Pregunta: ¿Qué le llevó a ser bombero? ¿En qué momento supo que esta era su vocación?

Respuesta: Desde muy pequeño, mis padres me inculcaron el deporte al más alto nivel, compitiendo durante años a nivel nacional en natación y kárate. Pero fue un incendio cercano a mi vivienda lo que marcó un antes y un después en mi vida.

Recuerdo cómo, tras rescatar a una anciana, los bomberos se sentaron exhaustos en el bordillo, se retiraron las máscaras, y los vecinos les ofrecían agua. Aquella imagen me impactó profundamente. Desde entonces, supe que quería ser uno de ellos. Mis inicios laborales fueron en el sector de la construcción, incluso siendo autónomo en los años 90. Sin embargo, la crisis de aquel periodo, unida a la exigencia de tener un oficio vinculado a la construcción para acceder a las pruebas de bombero, me impulsó a tomar una decisión vital. Con el apoyo de mis padres, de mi pareja, hoy mi esposa y madre de mis dos hijos, dejé mi trabajo, cumplí con el servicio militar (1991) y me dediqué por completo a preparar las oposiciones. Ingresé como bombero en 1994 en el Excelentísimo Ayuntamiento de Alcorcón, donde comenzó mi verdadera vocación.

P: A lo largo de su trayectoria, seguro que ha vivido momentos de todo tipo. ¿Cuál es el mejor recuerdo que guarda como bombero? ¿Y el más duro?

R: Mis mejores recuerdos están vinculados a la convivencia con los bomberos y mandos que, ya jubilados o fallecidos, sentaron las bases del Servicio de Bomberos de Alcorcón. Pese a los escasos medios de los inicios, su pasión, entrega y profesionalidad fueron ejemplares. Había bomberos que rondaban los 50, dejándose la piel en cada intervención, desde incendios hasta accidentes de tráfico. Entonces usábamos radiales de gasolina, cubríamos a las víctimas con mantas y cortábamos el vehículo, algo impensable hoy en día. Desde aquí, mi más sincero homenaje a todos ellos. Entre los momentos más duros destaco varios. El fallecimiento de un niño al que estábamos rescatando de un accidente, y con quien habíamos establecido comunicación mientras intentábamos liberarlo.

La pandemia, sin duda, fue otro golpe emocional: accedía a diario a residencias del municipio para contabilizar casos, marcando habitaciones de contagiados, sospechosos y fallecidos. Perdimos a 179 residentes entre el 10 de marzo y el 6 de abril. También guardo en la memoria el incendio de la calle Oslo, donde fallecieron dos menores, y, cómo no, la tragedia del 2 de abril de 2025, con la pérdida de dos compañeros en acto de servicio.

P: Aquel fue un hecho que conmocionó al país. ¿Cómo afrontó el Cuerpo esa pérdida? ¿Cómo se ha recuperado el equipo?

R: Nunca imaginé vivir algo así, y menos en calidad de Jefe del Servicio. Somos un cuerpo relativamente pequeño, con unos 78 profesionales entre bomberos, mandos, personal técnico y administrativo. Funcionamos como una gran familia, y lo ocurrido el 2 de abril nos golpeó profundamente. Estuvimos emocionalmente devastados.

Nuestro agradecimiento más sincero al Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid y del Ayuntamiento de Madrid, que nos cubrieron durante varios días. También fue fundamental el apoyo psicológico del servicio de prevención de riesgos laborales del Ayuntamiento y, por supuesto, el respaldo institucional.

P: A nivel personal, ¿cómo se enfrenta uno al dolor de perder a compañeros en acto de servicio? ¿Cambia la forma de afrontar el día a día?

R: Nadie está preparado para algo así. Nuestra formación está orientada a proteger a otros, no a lidiar con la pérdida interna. Sigo sintiendo el mismo dolor que el primer día. Pienso constantemente, en todo el equipo allí presente desde el primer minuto, pienso mucho en el jefe de la dotación de ese día, es una situación muy dura, nos podría haber pasado a cualquiera, se podrían haber cambiado cosas como por ejemplo, cambiar la formación, modificar protocolos, reorganizar el servicio… pero estoy seguro que todos los que estaban y los que allí acudimos, hicimos todo lo que estaba en nuestra mano, pero como suele decirse, a toro pasado todo parece evidente.

La rutina en el Parque de Bomberos de Alcorcón nunca volverá a ser la misma.

P: ¿Se ha iniciado el proceso de integración en el Cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid. ¿Qué supone esto para ustedes?

R: Para mí, representa un enorme alivio. La tragedia vivida ha generado una sensación en la plantilla difícil de gestionar, no desde lo operativo, sino desde lo emocional. La integración puede ser una oportunidad para reconstruirnos desde dentro. A nivel de recursos, la Comunidad de Madrid cuenta con un presupuesto muy superior al nuestro, lo que indudablemente se reflejará en mejores medios. Para los mandos, la integración también supone mayores oportunidades de promoción y carrera profesional dentro de un cuerpo más amplio. Personalmente, echaré de menos Alcorcón, a quien le debo casi toda mi vida. Conozco su tejido empresarial, su urbanismo, sus riesgos y necesidades. Llevo aquí muchos años, y sé que, al integrarme, podré ser destinado donde se me necesite.

P: Uno de los retos del Cuerpo ha sido la falta de efectivos. ¿Cómo está actualmente la plantilla en Alcorcón?

R: La escasez de personal ha sido una constante histórica. Aunque en los últimos años se ha reforzado la plantilla, la edad media, las bajas médicas, los permisos de maternidad, entre otros factores, siguen mermando el servicio. Esto genera la necesidad de servicios extraordinarios, con el consecuente impacto económico para la administración.

La mejora más urgente y realista es, sin duda, la integración en la Comunidad de Madrid, que aportará estabilidad operativa y mayor capacidad de gestión.

P: Se habla cada vez más de riesgos emergentes: incendios con baterías de litio, fenómenos climáticos extremos, grandes aglomeraciones… ¿Cuál es el riesgo más complejo hoy?

R: Los fenómenos climáticos afectan especialmente a Protección Civil, pero exigen una ciudadanía más preparada. Las administraciones no siempre podrán responder con inmediatez ante situaciones como inundaciones, nevadas o cortes eléctricos. Debemos fomentar la autoprotección y la resiliencia social.

Por otro lado, los riesgos tecnológicos, como los incendios relacionados con baterías de litio, son cada vez más frecuentes. La legislación va siempre por detrás del avance industrial, lo que genera vacíos normativos y operativos que complican la labor de los servicios de emergencia.

P: A menudo solo se habla de los bomberos en emergencias. ¿Qué no se ve del trabajo diario en un parque de bomberos?

R: La prevención es la piedra angular de nuestra profesión. Como dicen los bomberos forestales: los incendios se apagan en invierno, no en verano. En Alcorcón siempre hemos apostado firmemente por la prevención. Hemos formado a más de 20.000 personas en la última década: escolares de 6º de primaria y de 4º de la ESO, asociaciones de personas con discapacidad o movilidad reducida, mayores, personal municipal, etc..

Además, colaboramos estrechamente con las industrias, hospitales, centros comerciales y otros actores clave, participando en simulacros y ayudando a mejorar sus planes de autoprotección, lo que refuerza nuestra capacidad de respuesta externa. También durante las fiestas patronales desarrollamos una labor inmensa para garantizar la seguridad de todos los asistentes.

P: ¿Cómo se cuida un bombero fuera del servicio? ¿Qué papel juega la familia en esta profesión?

R: En lo personal, puedo decir que mi familia ha sido un pilar fundamental. Mi mujer ha sido clave para que yo pudiera desarrollar funciones de mando intermedio y ejercer como Jefe del Servicio durante 10 años. Su comprensión y apoyo han sido esenciales.

Un bombero nunca deja de estar en servicio. Cuando no está operativo, entrena, cuida su alimentación, se forma continuamente y mantiene su preparación física y mental al máximo nivel. Nuestra profesión abarca riesgos eléctricos, biológicos, accidentes de tráfico, incendios industriales y forestales, mercancías peligrosas, rescates de animales y personas… La versatilidad es una exigencia constante.

P: ¿Qué le diría a un joven que quiere ser bombero hoy?

R: Que estudie, que se entrene, que se cuide física y mentalmente. Que escuche a su familia y valore el esfuerzo económico y emocional que implica preparar esta oposición. Ingresar en el Cuerpo de Bomberos es tremendamente exigente: hay que estar entre los mejores, literalmente.

Y sobre todo, que solo lo intente si realmente siente vocación. Porque si no la tiene, esta no es su profesión. Si volviera a nacer seis veces, volvería a ser bombero.

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