La tala de varios árboles en el jardín de la Comunidad de Vecinos de la calle Oceanía 4 ha generado un fuerte rechazo entre residentes y colectivos ecologistas. El pasado 17 de julio, operarios municipales talaron siete ejemplares, entre ellos cedros del Himalaya de gran porte, a pesar de que existía un proceso de conciliación judicial pendiente entre las partes implicadas.
Según Ecologistas en Acción Alcorcón, los permisos de tala fueron ocultados hasta la finalización de los trabajos, lo que provocó la intervención de la Policía Municipal.
Así, varios vecinos solicitaron los permisos de tala antes del inicio de los trabajos, pero no obtuvieron respuesta. Fue necesaria la intervención de la Policía Municipal para que el presidente de la comunidad mostrara los documentos autorizativos, que previamente se había negado a compartir con los vecinos. Tampoco el administrador facilitó información sobre la gestión de los permisos.
El colectivo ecologista afirma que el propósito de esta tala es la construcción de una piscina comunitaria. Tal como señala Raúl Navarrete, portavoz de la organización, «tanto vecinas como ecologistas lamentamos que se haya ejecutado la tala a pesar del ‘Proceso de Conciliación’ entre los promotores de la piscina y los vecinos contrarios. Denunciamos igualmente que el apeo de árboles se haya hecho en pleno verano, aprovechando las ausencias por vacaciones de muchos vecinos».
La piscina, explican, aún no cuenta con aprobación por parte de la comunidad ni con el visto bueno del banco para su financiación. Navarrete añade que «vecinas y ecologistas pedimos que no se haga la piscina y se planten nuevos árboles que aporten sombra y frescor en verano y refugio para la avifauna durante todo el año. Por otro lado, la piscina tiene limitado su uso a los meses de calor y vacaciones estivales».
Desde Ecologistas en Acción recuerdan los beneficios del arbolado urbano, como su capacidad para atenuar las temperaturas durante las olas de calor gracias a la sombra y la transpiración de los árboles adultos, que pueden reducir la temperatura en varios grados.
El proyecto de la piscina fue aprobado en enero de 2025 en una junta extraordinaria por mayoría simple, sin que se informara a los residentes de que implicaba la eliminación total del arbolado. En un inicio, se indicó que la obra afectaría solo a la zona del arenero y los columpios, pero finalmente se amplió para incluir el jardín, lo que provocó el rechazo de numerosos vecinos. Muchos residentes, que no impugnaron la votación en su momento, se vieron sorprendidos cuando se anunció la tala.
