El Ayuntamiento de Alcorcón, a través de la Concejalía de Cultura y Festejos, ha decidido excluir a Nuevas Generaciones del Partido Popular del Desfile y del Concurso de Carnaval.
La decisión ha sido adoptada bajo el argumento de preservar la neutralidad política de las celebraciones, una medida que afecta directamente a la organización juvenil del PP y que ha sido impulsada desde el área gestionada por Ganar Alcorcón.
La concejala de Cultura, Miriam Benítez, ha defendido públicamente el veto señalando que “los carnavales son de las vecinas y los vecinos de Alcorcón, no de los partidos políticos”. Según ha explicado, la solicitud presentada por Nuevas Generaciones del Partido Popular incluía el uso de logos y fines partidistas tanto en el desfile como en el concurso de disfraces.
Desde la Concejalía se sostiene que esta pretensión vulnera el carácter neutral de las fiestas municipales. Benítez ha afirmado que el PP ya habría intentado una iniciativa similar en la pasada Cabalgata de Reyes y que, en este caso, se esperaba “utilizar el concurso y sus premios con objetivos políticos”. En ese sentido, ha subrayado que el Ayuntamiento no va a permitir el uso de eventos públicos como plataforma de propaganda.
La edil ha remarcado que en las fiestas de Alcorcón “los protagonistas son las personas y las asociaciones que participan, no los partidos políticos”, insistiendo en que las celebraciones populares deben mantenerse al margen de la confrontación partidista. No obstante, la decisión supone en la práctica la exclusión expresa de una organización política concreta, lo que ha generado críticas por el trato desigual y por limitar la participación de colectivos vinculados a una opción ideológica específica.
Benítez ha concluido defendiendo que cualquier partido que quiera organizar actos políticos en la vía pública debe financiarlos con sus propios recursos: “Si algún partido quiere organizar un acto público en nuestras calles, que lo financien ellos mismos. Los espacios de la ciudad son de los vecinos y vecinas, y así seguirán siendo”.
No obstante, el veto a Nuevas Generaciones del Carnaval abre un nuevo foco de tensión política en Alcorcón y plantea el debate sobre dónde se sitúa el límite entre la neutralidad institucional y la restricción de la participación política en actos públicos organizados por el Ayuntamiento.

