El antes y el después de ESMASA: Del legado de Jesús Santos a la actual crisis política bajo la gestión de Raquel Rodríguez

Las denuncias de déficit presupuestario, el mantenimiento de un polémico sueldo público y la presunta pasividad de la oposición abren una brecha en la empresa municipal un año después de perder a su líder vecinal

por Pablo Fúster

Ha pasado poco más de un año desde marzo de 2025, fecha en la que Alcorcón despidió a Jesús Santos Gimeno. Un año en el que el municipio no solo ha perdido a uno de sus políticos más valorados, sino que ha visto cómo el modelo de gestión de la Empresa de Servicios Municipales (ESMASA) pasaba de ser un referente elogiado a convertirse en el epicentro de una severa tormenta política, laboral y financiera.

El origen: El conductor de camión que unió a la plantilla

Para entender el presente de ESMASA es obligatorio mirar al pasado reciente. Jesús Santos edificó su liderazgo desde la base, tras trabajar durante dieciséis años como conductor del camión de la basura en el propio municipio. Esta experiencia a pie de calle le sirvió para cohesionar a la plantilla y ganarse el respaldo vecinal.

Bajo su presidencia, iniciada en 2019, la empresa pública revirtió los fantasmas de la privatización y Alcorcón logró salir de una crisis crónica de suciedad. Su retirada en septiembre de 2024 para afrontar su tratamiento contra el cáncer, y su posterior fallecimiento en marzo de 2025, marcaron un punto de inflexión.

Sucesión, tensiones internas y expulsión política

Tras la pérdida de Santos, Raquel Rodríguez asumió las riendas de la presidencia de ESMASA. Sin embargo, el cambio de estilo al frente de la entidad no tardó en generar fricciones. Fuentes del entorno municipal describen este relevo como el inicio de una etapa de crecientes tensiones con las bases y con sus propios compañeros de filas en Ganar Alcorcón.

Estas discrepancias internas terminaron provocando una ruptura total. Raquel Rodríguez fue formalmente expulsada de la formación política con la que concurrió a los comicios, pasando a la condición legal de concejala no adscrita. A pesar de perder el respaldo del partido de origen, Rodríguez rehusó dimitir de sus cargos públicos y optó por impulsar una nueva marca de carácter municipalista bajo las siglas de X Alcorcón.

El polémico pacto: Un sueldo de delegada sin competencias

La continuidad de Rodríguez al frente de ESMASA se consolidó mediante un criticado acuerdo de estabilidad con la alcaldesa de Alcorcón, Candelaria Testa, para asegurar las mayorías en el pleno. El punto más polémico radica en que, tras ser cesada de sus áreas de gobierno como Cultura, se aprobó que Rodríguez siguiera percibiendo íntegramente su sueldo público con dedicación exclusiva.

Sectores críticos denuncian que se ha utilizado la presidencia de ESMASA como excusa para mantener dicha retribución, a pesar de que el liderazgo de la empresa pública constituye un cargo institucional que carece de remuneración propia. De este modo, la edil mantendría sus ingresos blindados pese a no gestionar ninguna concejalía.

A partir de este escenario, la gestión interna de la empresa pública ha comenzado a ser objeto de un severo escrutinio político:

Cuestionado balance económico: Análisis de la oposición aireados por La Gaceta de Alcorcón denunciaron un desfase presupuestario inicial superior a los 1,6 millones de euros, si bien la dirección defiende que el ejercicio finalizó en positivo tras ajustes extraordinarios.

Fractura en la cúpula directiva: La crisis interna se cobró la dimisión del vicepresidente de ESMASA por discrepancias directas con las decisiones de la presidencia.

Denuncias por supuesto uso de medios públicos: Se ha recriminado que Rodríguez habría utilizado presuntamente los canales oficiales de ESMASA para emitir defensas de índole estrictamente personal y partidista.

Presuntas irregularidades y la polémica «pasividad» de la oposición

Las críticas sindicales y políticas apuntan también hacia presuntas irregularidades en los procesos de selección internos y una supuesta opacidad organizativa que habría roto la paz social de la etapa anterior. Al tratarse de acusaciones que por el momento carecen de una resolución judicial firme, se encuadran dentro del clima de desconfianza que envuelve al Consistorio.

Sin embargo, lo que ha encendido los mentideros locales es la actitud del principal partido de la oposición. Fuentes internas apuntan a una llamativa pasividad por parte de Roberto Marín Vergara, recientemente nombrado candidato del Partido Popular a la Alcaldía para 2027. Desde sectores críticos se denuncia que el portavoz popular no habría fiscalizado esta gestión debido presuntamente a una estrecha amistad personal con Raquel Rodríguez, vinculada a supuestas maniobras tras bambalinas para explorar alianzas políticas conjuntas.

El deterioro que percibe el vecino

Un año después de la desaparición de Jesús Santos, las quejas ciudadanas por la acumulación de residuos, deficiencias en el mantenimiento y falta de personal en las rutas de limpieza han vuelto a proliferar en numerosos barrios. Más allá de las disputas en los despachos, del destino de los sueldos públicos y del futuro electoral de Marín Vergara o de X Alcorcón, la realidad más incontestable se dirime diariamente en las calles del municipio. Alcorcón observa con evidente preocupación cómo las guerras políticas y la inestabilidad institucional amenazan con devolver a la ciudad a las peores épocas de suciedad urbana.

Te puede interesar

Este sitio web utiliza cookies para mejorar su experiencia. Si está de acuerdo acepta su uso. Consulte nuestra política de cookies para cambiar la configuración Acepto Saber más